El Ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid, a través de la Empresa Municipal de la Vivienda, mantiene abierta la bolsa de solicitudes para su piso solidario. Los seleccionados residen cinco años abonando solo gastos comunes y realizan 10 horas semanales de voluntariado.
El Ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid, a través de la Empresa Municipal de la Vivienda (EMV), mantiene en funcionamiento su programa de piso solidario, una iniciativa que lleva más de una década en marcha y que permite a jóvenes residir en una vivienda municipal a cambio de realizar voluntariado social y comunitario. La bolsa de solicitudes permanece abierta para quienes cumplan los requisitos.
Los seleccionados residen durante cinco años en el piso, tiempo tras el cual se vuelven a elegir candidaturas. Durante ese periodo abonan únicamente los gastos comunes, no un alquiler. El precio de mercado de la vivienda, según el módulo de vivienda protegida en Rivas, sería de unos 1.000 euros al mes.
El compromiso adquirido es de 10 horas semanales de voluntariado en programas municipales ya en marcha, con el objetivo de reforzar el trabajo de los equipos institucionales. Los participantes reciben acompañamiento profesional, acceso a espacios de coordinación, formación y seguimiento.
Entre los requisitos, es necesario tener entre 18 y 30 años y estar estudiando o haber cursado disciplinas como Psicología, Trabajo Social, Magisterio, Educación Social, Terapia Ocupacional, Sociología, Pedagogía o Psicopedagogía, o los ciclos formativos de grado superior de Integración Social, Animación Sociocultural y Turística o Educación Infantil.
Las tres últimas habitantes del piso, Iara, Ruth e Isabel, entraron hace un año, en septiembre, cuando concluyó la convocatoria anterior. Isabel, de 25 años y estudiante de Trabajo Social, explica cómo se organizan: «Tenemos un contrato de 40 horas al mes que nos distribuimos como queremos. Hay cuatro fijas para los programas Viviendo el barrio y Tejiendo redes, sobre soledad no deseada», detalla.
El programa Viviendo el barrio se celebra el último sábado de cada mes en el parque de Rafael Canogar, junto al cementerio, en Rivas Este. Allí, las voluntarias preparan actividades con el equipo de la Concejalía de Servicios Sociales y colaboran el día del evento. «Cargamos y descargamos el material y nos encargamos de las actividades fijas como el pintacaras, la henna o hacer chapas», concreta Isabel.
Por su parte, Tejiendo redes se centra en el acompañamiento para combatir la soledad no deseada. «Hay un equipo de cinco mujeres voluntarias y otras cinco que reciben el acompañamiento para paseos, tomar café o hacer que la gente se conozca», añade.
Isabel valora la oportunidad: «Esto es como una pepita de oro, y te dan ganas de quedarte aquí para siempre. El piso está muy bien, amueblado a nuestro gusto, con plantas... Lo hemos hecho hogar». También reflexiona sobre el futuro: «En cinco años yo tendré que volver a vivir con mi padre».
El programa contempla el refuerzo y ampliación de plazas. Los jóvenes interesados pueden inscribirse en la bolsa de solicitudes a través de la web municipal.
